Antiguos billetes de transporte recuperados en las calles de Madrid durante los años 2017, 2018. Cada uno de estos billetes ha sido utilizado por algún viajero o viajera, plegados, rotos, partidos, formando escaleras, rulos, avioncitos, pirámides, envejecidos por las pisadas de otros viajeros, por la lluvia el sol, son ya arqueología de la ciudad y en cada uno de ellos ha quedado la marca de un pasajero, como pasajero es el viaje, como pasajera es la vida.
Cada billete perdido narra una historia efímera de trayectos y destinos, de sueños y esperanzas que una vez estuvieron en movimiento. Capturados en su soledad abandonada, estos billetes se convierten en testigos silenciosos de los innumerables viajeros que se cruzan en el tumulto de la metrópolis. Como pequeños tesoros descubiertos en el asfalto, estos fragmentos de papel nos invitan a reflexionar sobre la fugacidad del tiempo y la constante transformación de las vidas que, al igual que los pasajeros, también están en tránsito, buscando su camino en el laberinto urbano.
Fotografías: Antonio Fernandez